*Somos más dependientes*
Si algo no puede despreciar ningún país que quiera salir del subdesarrollo y la dependencia, es el impulso permanente del conocimiento en todo su ámbito social, tanto en lo que respecta a la formación de profesionales e
investigadores altamente capacitados como en lo atinente a la producción de conocimientos científicos. Los centros educativos tienen que ser centros de excelencia, donde se cultive el conocimiento y se elimine el facilismo.
Erradicar la nociva opinión, propia de resentidos sociales ignorantes, de que la calidad educativa o académica es una reminiscencia burguesa y que, por lo tanto, hay que acabarla. Es vital deslastrarse del cuento de que
existe un conocimiento que nos es pertinente y otro que es impertinente. No hay conocimiento impertinente; la impertinencia está en la no utilización que se haga del mismo o en su uso perverso en el mantenimiento de la
dominación. Ese mismo conocimiento perversamente usado, en otras manos, puede ser imprescindible para la liberación.
La forma negligente en que el Gobierno ha venido administrando el problema de la falta de energía eléctrica es una demostración, más que evidente, del desprecio por las ciencias, la tecnología y la capacitación profesional de
los venezolanos. La forma de administrar la Misión Sucre, los programas nacionales de formación, la expansión de la oferta educativa universitaria a partir de 2004, la creación reciente de nuevas instituciones, son un ejemplo
viviente, muy lamentable, que demuestra que hoy como ayer no se está interesado en tener un pueblo altamente capacitado. Formamos educadores, médicos, abogados y otros profesionales, que teóricamente saben mucho de
lucha de clases, de justicia social, de explotación y de equidad; que supuestamente son solidarios y comprometidos, pero que desconocen la disciplina que le da el nombre a su título universitario. Médicos que no
saben medicina, abogados formados como sociólogos y educadores que no tienen idea de lo que es el proceso de aprendizaje.
Ante este exabrupto, cuando el país requiere de conocimiento técnico y profesional recurre de inmediato a cubanos, brasileños u otros extranjeros, llevando nuestra dependencia a niveles previamente desconocidos. A pesar del discurso, hoy somos menos independientes.
*Luis Fuenmayor Toro.
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