Cuando dos o más maestros se reúnen siempre aunque no se quiera se termina habl
ando del ejercicio docente.
Los estudiantes, los problemas de aprendizaje, las experiencias significativas, los proyectos pedagógicos, las olimpiadas, éstos y muchos más son los temas obligados en nuestros encuentros casuales o formales.
Pero, hoy por hoy siempre coincidimos en una temática: la desidia de nuestros estudiantes.
Es común ver y sentir al interior de nuestras aulas el poco interés que demuestran los alumnos por las actividades académicas. Pocos hacen sus deberes, sólo algunos en verdad se perciben entusiasmados con la idea de aprender.
¿Cuál es el problema? ¿Por qué de su desmotivación?
Algunos responden que es la edad de la adolescencia, que pocos se interesan por libros en esa época, que es propicia para la diversión y el relajo.
Otros menos optimistas piensan que podrÃan ser problemas familiares de los estudiantes y los más pesimistas se atreven a dudar de la metodologÃa del maestro.
De todos modos cualesquiera que sea el motivo, nosotros como educadores debemos pellizcarnos y auto evaluar nuestro método de enseñanza, revisar constantemente la forma de llegar a nuestros educandos. Es importante la retroalimentación del proceso docente educativo para que podamos corregir las fallas que se presenten en el camino.
Debemos revisar el grado de motivación, el cumplimiento e interés de los estudiantes frente a nuestra asignatura, para asà poder cambiar el rumbo si captamos apatÃa o simple pereza.
No esperemos a recibir más señales de cansancio de nuestros alumnos, seamos constantes dinamizadores del proceso para que éste cobre vida y se nutra con las experiencias diarias que lo enriquezcan y vuelvan novedoso y divertido.
La profe:Â Amanda Oviedo



