
En el centro de una espiral que cada dÃa crece, entre fibra óptica, satélites, internet, páginas web, redes, millones de datos de información por un lado y por otro contenidos de aprendizaje y formación, alumnos, padres de familia, sociedad, el MAESTRO , de pie mira este panorama que a cualquiera harÃa temblar de incertidumbre y busca en el horizonte de los tiempos y de las ideas el modelo, no es por accidente que se llama “maestro” .
Y se pregunta
cuál serÃa la actitud del modelo de maestros, de Jesús, cuáles serÃan las acciones de tantos maestros ejemplares, San Juan Bautista de La Salle, Don Bosco, entre muchos otros si se hubieran enfrentado a este laberinto sideral que hoy está ante él.
La palabra antes lanzada en las aulas hoy se transforma en ondas y se trasmite a velocidades supersónicas por diferentes medios en todos los idiomas , pero su voz, la de él, la que oye todos los dÃas cuando saluda, ¿quién la oye, quien la escucha? ¿Qué va a pasar con ella?
El maestro de pie frente a este panorama, mirando fijamente el horizonte, preguntándose a sà mismo y a los vientos, tratando de desentrañar el misterio del futuro choca con la mirada transparente de un niño, con los ojos brillantes de un adolescente, con la mirada ansiosa de
un joven, con la pupila de un hombre maduro que aún desea aprender y en estas miradas encuentra la respuesta.
El modelo de maestro le ha contestado, los grandes pedagogos le han hablado, moverse entre las redes de información conectando voluntades e inquietudes, mediatizar entre el conocimiento y el alumno, conectarlo con los medios y alzándose como una fuente inagotable surge la labor más importante del maestro… la formación, para lo cual ni internet, ni
los medios más sofisticados de comunicación pueden ser tan eficientes como él.
Hoy ha recibido la respuesta, mediatizar sÃ, entre el conocimiento, los medios y el alumno…es importante, pero lo que es verdaderamente fundamental y que no podrá sustituirlo nadie es la formación, la transmisión de valores, el desarrollo de la espiritualidad, el extender la mano y acompañar al alumno en el camino del aprendizaje para que no se pierda entre el laberinto de redes y de ondas satelitales, para que no se pierda en el tumulto de información, para que no se pierda entre tanta información y tecnologÃa, para que en medio de todo se encuentre a si mismo y pueda ser feliz…
La Profe Amanda Oviedo