la directora escribe:
Después de asistir a esta conferencia en la clínica la viña, el día sábado 22 de abril, es prioridad que comparta con los lectores el conocimiento ganado. En nuestras aulas, muchos de los docentes, tenemos alumnos con este trastorno, y es usual oír a los colegas decir “fue necesario que enviase a Eduardo a la coordinación, es la única manera de dar mi clase”, a el caso es que Eduardo se para, se contorsiona, grita, habla solo, no sigue instrucciones, no termina lo que empieza e interrumpe con frecuencia haciendo preguntas fuera de orden, entre otras cosas. los docentes en el aula tenemos el deber de ser observadores de nuestros alumnos, los elementos arriba mencionados han de ser indicadores de que algo no anda bien, a es el momento para entrevistarse con el representante y en esa cita anunciarle que será remitido al psicólogo si lo tenemos en el colegio, o indicarle al padre que debe llevarlo a una consulta externa, y monitorear el caso haciéndole énfasis a los padres pará que el psicólogo realice un informe dirigido a la institución y así poder tratarlo de manera adecuada, si no hacemos esto, ese niño o joven corre el riesgo de ser un potencial repitiente o un desertor del sistema escolar por todo lo que vive en el colegio y que asocia con fracaso. Cuando el docente desconoce este trastorno generalmente le coloca al alumno una etiqueta, de ahí mi inquietud por compartir algunos tips que sirven en clase para mantener a este joven atento y no enviarlo fuera del aula, para exponerlo a la humillación:
- Ubicar al alumno tan cerca como pueda del docente.
- A su lado no ponerle cerca alumnos intranquilos.
- Es necesario pasar por su pupitre para ver lo que está haciendo, si la actividad es muy larga, a estos alumnos eso le produce ansiedad, es mejor dosificarle la tarea, diciéndole haz esto hasta aquí que luego paso y te digo para que continúes con lo demás.
- Si el resto de los alumnos se quejan porque se tiene preferencia, es mejor que el docente les explique a sus alumnos lo que sucede, ellos lo entenderán, no tengan miedo en hacerlo.
- Si su escritura no es muy legible y su fuerte es la oratoria, hágale el examen oral.
- Téngalo siempre ocupado si terminó el taller o la actividad, dígale que borre la pizarra o que le busque un material en la coordinación, así él podrá correr un poco y tranquilizarse.
- Atrápalo portándose bien y reconócele su actitud, de modo que el buen comportamiento se convierta en hábito.
el trastorno por déficit de atención pasa desapercibido en los primeros años de un niño, y aquí una enseñanza para los docentes de educación inicial, si tienes en el salón de clase un alumno hiperactivo o con excesiva actividad, que salta, corre, camina, se contorsiona, hace ruidos, verborrea, parece que no escucha, no sigue instrucciones, no termina lo que empieza, hace cosas que ponen en riesgo su integridad, interrumpe, no espera su turno, a lo mejor será que lo observes por un par de meses y lo reportes a tu coordinador o a la dirección para la intervención inmediata con los padres. la conclusión es la siguiente: un niño hiperactivo en educación inicial es generalmente el alumno que en el primer grado presenta un trastorno por déficit de atención; si es atendido a una temprana edad esa “personita” puede llegar a ser brillante y evitamos así las consecuencias que se derivan de este trastorno (baja autoestima, bajo rendimiento académico, elevados riesgos y accidentes, labilidad emocional, baja tolerancia a la frustración); eso sí, a los profesores tenemos que entrenarnos para distinguir este tipo de alumnos, tener paciencia para trabajar con ellos y en un futuro cercano cuando los volvamos a ver nos sentiremos orgullosos por la labor cumplida finalmente el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, también lo conocemos por las siglas ADHD. De acuerdo con Russel barkley se define como
“un desorden del desarrollo del autocontrol que implica, problemas con los lapsos de atención, el control de los impulsos y el nivel de actividad”
Marisabel Cedeño Vargas.-