¿Por qué no existe un ajuste lingüÃstico entre la Gramática y la BiologÃa?
La mosca no es la hembra del mosco, la rana no es la hembra del sapo, la rata no es la hembra del ratón… No se ha hecho justicia a la organización social y a la historia de los animales. El mundo de las hormigas, de las liebres, de las panteras, de las águilas, de las pulgas, de las llamas, se presenta ante nuestros ojos como un indiferenciado grupo femenino. Pero si no hay cabida para el sexo masculino ¿cómo hacen entonces para reproducirse en tales proporciones? Mosca por ejemplo es sustantivo femenino que genéricamente se aplica a todos los insectos dÃpteros. Sin embargo, biológicamente es impensable que las moscas sean las compañeras sexuales de los estilizados anofeles; cuya hembra, por cierto no es una mosca, y es quien transmite el paludismo.
Ahora que vivimos en una época con gran sentido ecológico prestémosle atención a la gramática de los nombres de algunos animales antes que estos se extingan.
Se reconoce en el idioma la existencia de los sustantivos epÃcenos , palabras que designan a machos y hembras por igual, Sin embargo, en el lenguaje cotidiano, a veces en contraposición a la BiologÃa, se ha impuesto una de las dos connotaciones de la palabra.. No hay que olvidar que género no equivale a sexo en la mayorÃa de las ocasiones. Sólo ocurre asà en algunas parejas que se refieren a individuos sexuados: niño / niña, suegro / suegra, tigre / tigresa; pero entre los sustantivos llamados epÃcenos podemos encontrar de una parte hormiga, liebre, pulga, y de otra mosquito, vencejo, ruiseñor e, incluso, caracol.
Esta quizás ociosa disquisición, tiene por fin llevarnos a reflexionar sobre lo alejados que vivimos de la realidad que nos rodea y de las ideas distorsionadas que nos hemos formado sobre el verdadero mundo animal.
