El Director de Educación Superior de la UNESCO, Georges Haddad, cree que la institución que representa debe servir como “un espejo de la realidad” para ayudar a los países a tomar acciones concretas hacia el mejoramiento de sus instituciones de educación superior.
Haddad, quien habló con IESALC en un aparte de la II Conferencia Mundial en Educación Superior en París, considera también que ya se ha iniciado el avance hacia un nuevo paradigma de las instituciones de educación superior que conciliará las iniciativas emprendedoras con un mayor escrutinio de la calidad, la equidad y la responsabilidad.
Usted sostiene que el título de esta conferencia debería ser “más allá de las palabras”. ¿Qué espera entonces que surja como resultado de este encuentro?
Tenemos que encarar los temas de los que estamos hablando aquí. Lo he dicho muchas veces. La educación superior como servicio público, ¿qué quiere decir eso? De eso dependen todas las acciones que vayamos a tomar. ¿Qué quiere decir responsabilidad social de la educación superior? De eso dependen todas nuestras acciones en el futuro. Ahora hay una tendencia muy fuerte hacia la privatización de la educación superior e incluso hacia considerar la educación superior como un bien privado. ¿Qué significa eso? De manera que tenemos que encarar esos temas, no escondernos detrás de un manto de cobardía, sino tratar de indagar y de entender qué es lo que hay detrás de todo esto. Y creo que el papel que debe jugar la UNESCO es servir de espejo de la realidad para que estos temas emerjan y colaborar en la definición de acciones concretas para ayudar a las comunidades, a los Estados miembros, a las instituciones y a los individuos a encontrar la mejor respuesta a sus necesidades, sus necesidades, sus demandas y su desarrollo.
Los ministros y viceministros de Educación Superior de América Latina y el Caribe reunidos acá y dicen que los temas sobre los que han trabajado en las reuniones y en la Conferencia Regional de Educación Superior no están reflejados en el borrador de la Declaración Final de esta Conferencia Mundial. Específicamente se refieren a su aspiración de que la educación superior sea considerada como un derecho humano y que sea financiada principalmente por los Estados. ¿Se van a ver reflejados estos temas en la Declaración Final?
Esa respuesta no la tengo que dar yo. Lo que yo puedo ofrecer es la posibilidad de que los Estados Miembros y las organizaciones afiliadas puedan plantear estos temas y ahí veremos qué es lo que recoge la Declaración Final. No es un documento de Georges Haddad. Si fuera un documento de Georges Haddad, los ministros de América Latina y el Caribe estarían más contentos con la Declaración Final. Pero tenemos que reforzar la capacidad de los Estados miembros de debatir su idea de privatización y reforzar el seguimiento de la calidad, la relevancia y la equidad, y no dejar que la privatización se convierta en un cáncer en el mundo de la educación superior. No olvidemos tampoco que las universidades públicas tienen que ser objeto de segumiento en términos de calidad, equidad y relevancia y cambiar su mentalidad. No por el hecho de ser instituciones públicas deben estar a salvo del escrutinio. Estoy seguro de que acaba de comenzar un proceso lento y progresivo hacia un nuevo paradigma de las universidades. Que será un término medio entre el servicio público y la capacidad emprendedora. No digo privada, sino emprendedora. Esta mezcla generará recursos, desarrollará innovación, trabajará con las industrias y los sectores económicos y, al mismo tiempo protegerá lo que hace interesante su vida como universidades: la libertad académica, la libre expresión, la autonomía y la responsabilidad.
El Secretario General de la UNESCO decía en la ceremonia de inauguración que las dinámicas actuales de la educación superior no se podían prever hace diez años. ¿Se puede anticipar ahora cómo va a ser la educación superior la próxima década?
Estamos en el proceso de algo que no hemos analizado a fondo para entender hacia dónde vamos. Pero creo que estamos avanzando hacia un nuevo tipo de institución de educación superior que tendrá esta dimensión emprendedora, pero también una dimensión de servicio público con capacidad para el desarrollo y la innovación. Y el rol de la UNESCO es crear las condiciones y en la medida de lo posible anticiparse a este nuevo modelo que aún no conocemos. Sobre todo porque depende de factores humanos. La crisis actual puede ocurrir de nuevo. Y esa es una pregunta que tenemos que hacernos: ¿cómo es que las mejores universidades del mundo educaron a profesionales que fueron incapaces de prever esta crisis? Que fueron ciegos, sordos y hasta hipócritas en cierto modo. No podemos seguir educando profesionales solamente para ganar dinero. Debe haber una responsabilidad.
IESALC Informa/ escrito por José Baig desde París
Artículo publicado en el Boletín IESALC Informa No. 194
