La coyuntura educativa, por Luis Bravo
En el plano estrictamente educativo, la gestión pública de la educación está dirigida a remachar la idea de que un triunfo de la oposición significaría la cancelación del milagro educativo habido en materia de inclusión educativa. A eso y a hacer campaña electoral con el Plan Canaima, el cupo en la Universidad conducente a un título profesional ganado sin mucho esfuerzo, y la nueva Misión saber y Trabajo, o cualquier otro artilugio que se improvise para las elecciones de turno. Bajo la idea de que el Comandante supremo de la revolución, a quien se le debe veneración eterna, sí reparte generosamente la abundante renta Petrolera, sin más retribución que la adhesión perruna al partido de gobierno y el voto en la elecciones presidenciales.
La oposición política, encarnada en la alternativa democrática que tanto ha costado levantar de las insensateces de la antipolítica civil, está obligada a proponer un rumbo educativo alejado de la politiquería en que ha devenido la gestión y política pública de la educación en este país, desde hace mucho. Ofrecer sí, y todo lo posible, pero sin forzar los hechos de lo que tenemos. Remediar las carencias del crecimiento de la oferta educativa-escolar habida y una agresiva campaña de acciones continuas de mejoramiento de la calidad de la educación. Con proyectos puntuales, sin generalizaciones vagas, sacadas de las catacumbas del pasado pedagógico.
Es menester examinar detenidamente las Memoria y Cuenta de los ministerios, cuya confrontación con la realidad, es imprescindible para un programa de intervención democrática en la instrucción pública. Para la construcción de una mentalidad político educativa, pedagógicamente orientada, que impulse una reforma educativa de tercera generación, respetuosa de lo avanzado y con los ojos puestos en los ideales pedagógicos de la constitución.
Se puede observar en la Memoria y Cuenta del MPPE, al menos en la versión que se tiene para continuar el seguimiento que producimos todos los años desde la Escuela de Educación de la UCV, que todo sigue más o menos igual que desde el año 2003, cuando la reforma educativa puso más atención de la conveniencia electoral que a los reclamos del crecimiento (con calidad pedagógica) constitucionalmente orientado del servicio escolar. En síntesis los esfuerzos de mejoría de la calidad de la instrucción pública han devenido en propaganda personal de los funcionarios de alto rango. El desarrollo real del servicio que se reporta tiene muy poco que ver con el despliegue de los ideales educativos presentes en el artículo 103 de la Constitución del año 1999. Ello es que se obliga a la escolarización universal del conjunto de la población en edad escolar entre los 0 y 18 años de edad.
Por el profe Luis Bravo de memoria.educativa
¿Qué es lo quieren los profesores?… Lo mismo que puede querer cualquier persona que trabaja… que su trabajo sea compensado correcta y debidamente compensado! esto se traslada a mejoras salariales, mejores contratos…