Cuando hay premios reconocidos mundialmente hay críticas a favor o en contra, ¿ pero como podemos criticar a una serie de individuos jueces académicamente preparados para seleccionar al mejor del mundo en su especialidad?
En años anteriores se les otorgo el premio Nobel de Literatura: a la profe chilena Gabriela Mistral, cristiana socialista que le gusto vivir en Estados Unidos, luego otro latinoamericano chileno y comunista el Grande: Pablo Neruda. Al mexicano comunista al principio para luego morir contrario a esta ideología: Octavio Paz y ahora se gano el premio un Demócrata el peruano Mario Vargas Llosa, considerado un gran renovador de la narrativa en español, sus novelas han seducido a millones de personas en el mundo.
Pero la envidia de algunos de izquierda no soporta al galardonado actual, y se escuchan criticas y criticas de cochina envidia. Cuando le concedieron el premio a Pablo Neruda ¿Quién Cíitico? ¿En ese tiempo los jueces estaban en lo correcto?
La grandeza del escritor peruano Mario Vargas Llosa está en su comprensión ya que alabó al gobierno de izquierda en Chile en su tiempo como lo hizo en las derechas democráticas. Su capacidad de comprensión debe ser ejemplo y usado como antídoto, contra la crítica envidiosa, contra el odio que provoca rencillas y hasta la guerra.
La maldad y la envidia es tan grande que otro premio nobel ,el disidente chino Liu Xiaobo está entre rejas por pedir democracia, los malvados lo califican de traidor a la patria y hasta criminal, es una vergüenza para el mundo privar a un ser humano de su derecho a la liberta, al libre pensamiento, al desarrollo.
Y termino este comentario con palabras del premio nobel de literatura Octavio Paz, lo que sintió en carne propia por la crítica envidiosa: “En México, antes, había sido visto con sospecha y recelo; desde entonces, la desconfianza empezó a transformarse en enemistad más y más abierta e intensa. Pero en aquellos días [década de los 1950] yo no me imaginaba que los vituperios iban a acompañarme años y años, hasta ahora”
La animosidad de algunos izquierdista mexicanos hacia la visión política de Paz persistió hasta su muerte en 1998, y aun después.


En Venezuela, en esta