Sostenibilidad en la Educación

En “El fin de la educación” -su obra más reciente- el catedrático y prolífico autor estadounidense Neil Postman asegura que la crisis de la educación se debe a la ausencia de una “narrativa” estimulante y motivadora, otrora presente en muchos planteamientos educativos. Postman asegura que, a menos de que sepamos dotar de un “fin” (en el sentido de finalidad u objetivo elevado) a la educación, ésta llegará a su “fin” (esta vez en el sentido de punto final).Que tal cosa llegara a suceder no debería sin embargo sorprendernos, cuando la única narrativa que somos capaces de proponer a nuestros alumnos y alumnas consiste en asegurarles que, a lo máximo que pueden aspirar, es a prepararse concienzudamente para competir por un puesto de trabajo que les pondrá, precisamente, al servicio del paradigma vigente (cultural, social y económico) que constituye, justamente, la raíz misma de los problemas que nos aquejan. Como ha quedado dicho anteriormente, estos problemas crecientes nos adentran en una vía de insostenibilidad cada vez más perceptible, dando fe de lo que el poeta Mario Benedetti denomina nuestro “suicidio colectivo”, o de nuestro “fracaso como especie” al que aludía Julia Otero en su artículo titulado “Todos los nombres”, al referirse a nuestra incapacidad para dar respuesta a las más elementales necesidades de gran parte de la humanidad. Por su parte, el prolífico escritor y filósofo José Antonio Marina aseguraba, en su comentario de prensa al libro de Daniel Goleman “Inteligencia Emocional”, que “lo que no arregle la escuela, lo tendrán que arreglar los médicos o la policía”. Si insistimos en instruir a nuestros alumnos para servir a un modelo de civilización insostenible, ¿quién demonios va a estar dispuesto y preparado para diseñar y construir una sociedad sostenible, única opción posible de supervivencia para la humanidad? Sin embargo, nuestros sistemas educativos insisten en repetir los mismos mensajes:Tú no puedes ni debes cambiar el mundo. Tu obligación es aprender a adaptarte a él. Para eso estás en la escuela.La finalidad de la escuela consiste en recortarte lo que te sobra y pegarte lo que te falta, para que encajes lo mejor posible en el hueco que la sociedad industrializada y mercantilizada tenga a bien ofrecerte.Prepárate para competir duramente por un puesto de trabajo que, suponiendo que tengas la fortuna de conseguir y conservar, te pondrá al servicio de la industrialización y la mercantilización del mundo.Por si fuera poco, todo ello se produce en un entorno hostil, con una ergonomía deplorable -que va desde una inadecuada acústica de las aulas hasta un mobiliario causante de graves patologías- y unos niveles de estrés y exigencia que ningún sindicato aceptaría para sus afiliados, en un modelo de aprendizaje estrictamente intelectualizado o, como suele decir David Orr, “del cuello para arriba y con la mitad de la cabeza”.Los resultados de tal empeño -que a la vista están- podrían ser resumidos como sigue:Desencanto y desmotivación del alumnado, que aumenta en relación directa con los años de permanencia en la escuela.Frustración del profesorado, que aumenta en relación directa con los años de permanencia en la profesión. (1er colectivo profesional en necesidad de atención psiquiátrica).Bloqueo de la capacidad innovadora y evolutiva de generaciones enteras de alumnas y alumnos.Violencia, absentismo, adicciones diversas, enfermedades físicas y psíquicas.“Fracaso escolar” (que, en honor a la verdad, debemos denominar “fracaso de la escuela”).¿Qué podemos hacer para recuperar la capacidad de seducción, motivación y trascendencia de la etapa educativa? En mi condición de modesto investigador en pedagogía de vanguardia, de afortunado discípulo de varios de los personajes más importantes del momento actual en la materia, de privilegiado traductor de algunas de sus obras, y de fundador de una asociación educativa sin ánimo de lucro, haciéndome eco de las experiencias pioneras que van prosperando en distintos lugares del globo, me permito proponer a la SOSTENIBILIDAD como narrativa englobadora o “metanarrativa”, en la que caben todas las narrativas propuestas por Postman, quedando aún espacio para otras tan importantes como la salud, las relaciones humanas o la economía.

David Sempau

Universidad Internacional de Andalucia

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