Aprender
Según Sócrates se define como aquel que “ama aprender, â€aquel que ama aprender se sitúa del lado de acá de las preguntas ¿cómo aprender? Y ¿qué hay que aprender?: ama discutir libremente porque busca la verdad; ama decir todo pero sabiendo que no puede decir todo.
Hay que aprender pero también reaprender aquello que pensamos saber. Aprender implica siempre traducir diversos códigos y lenguajes, los unos en los otros; aprender es hacer suyo un mundo plurÃvoco.
Toda sociedad en crisis y dudando del bien-fundado acto de aprender puede reanudarse con el gusto de aprender descendiendo en su memoria y proyectándose en el futuro.
El predominio actual del pensamiento único constituye el mayor obstáculo que nos separa de un renacimiento necesario
¿Aprender no supone el deseo de ser sorprendido y entusiasmado? Comprendemos porqué el hombre actual no quiere realmente aprender: estarÃa obligado a juzgar su vida, prefiere permanecer en una complaciente generalidad con el fin de confundir los efectos y causas.
Es crucial resistir al pensamiento único que en todos los dominios produce consenso anestesiante y oculta las contradicciones. Si anhelamos refundar la eminencia de la pregunta ¿Por qué aprender?.
 Es urgente salir del pedagogismo que intenta adormecer en lugar de instruir.
Es esencial pensar la diversidad de alumnos, enmascarada de hecho por la confusión intelectual y los buenos sentimientos emanados del pensamiento único, para esto, evitar el igualitarismo que desalienta y el elitismo que desprecia.
Resistir a todo aquello que nos aleje de nosotros mismos, ¿Por qué aprender?
 Supone la voluntad de asumir fielmente una herencia pasada para abrir un camino al futuro. Sin la voluntad de transmitir y de aprender una sociedad democrática puede perderse de vista en la falsa jornada del pensamiento único.
Tomado del libro ¿Por qué aprender? Charles Coutel