¿Maestra o amaestras?
Quizás cada uno de nosotros tuvo en su infancia o adolescencia a ese tipo de maestro sabelotodo que se cree dueño de la verdad absoluta y para quien cada pregunta que hacen sus alumnos son cuestionamientos elementales y casi risibles. Aquel que con su mirada inquisidora nos minimiza y arrincona en el extremo más hiriente del ridÃculo.
Definitivamente ese es el tipo de maestra que nunca he querido ser. La verdad está en continuo movimiento, se construye dÃa a dÃa según los avances de la ciencia; por lo tanto nadie es dueño de ella. Apenas si llegamos a ser meros guardianes de la misma, porque cuando creemos poseerla aparece algo nuevo que nos la revalúa o invalida.
Es por esa constante construcción de la verdad que el maestro sólo es un iluminador de mentes, alguien que te preñará de ideas y te hará parir conocimiento.
El verdadero maestro será guÃa y no obturador de caminos, maestro cómplice y no castrador de ilusiones; maestro amigo y no defraudador de sueños, maestro que vive cada dÃa como una experiencia mutua de aprendizaje, que construye el futuro sembrando la mejor semilla en el presente.
Esa maestra quiero ser, la que siembra y no tala, la que cultiva el talento humano de cada uno de sus alumnos
Y tú, ¿Qué clase de maestro eres?
La Prof. Amanda Oviedo