Maestros: siempres imparciales
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Sabemos como se representa la justicia. Seguramente todos hemos visto en los libros o pelÃculas a una señora que lleva los ojos vendados y sostiene con una mano una balanza en perfecto equilibrio. La justicia se representa asà porque la venda se refiere a que la justicia es ciega, es decir, que se aplica a todos por igual; no importa la condición social, el sexo ni la raza. La balanza significa que la justicia toma en cuenta todas las evidencias a favor y en contra para brindar un dictamen final que resulte equilibrado, es decir, justo.
La justicia a veces ha sido mal interpretada por aquellos que piensan que ser justo equivale a repartir premios y castigos. Y eso no es la justicia, aunque puede formar parte de ella.
Si actuamos como docentes justos, debemos vivenciarla dentro de nuestras aulas de clases; dándole a cada cual lo que le corresponde, sin dejarnos llevar por el subjetivismo que en ocasiones puede llegar a nublar nuestra percepción de la realidad.
La justicia es la virtud humana mediante la cual las personas contribuyen mutuamente a que todos tengan las condiciones que les permitan vivir dignamente. Si aprendemos a ser justos con nuestros estudiantes estaremos siendo los arquitectos de un clima armonioso de trabajo, donde cada sujeto del proceso enseñanza aprendizaje se sentirá compensado por el esfuerzo realizado.
Los maestros no podemos abusar de nuestra autoridad y transformarla en autoritarismo. Debemos respetar a nuestros alumnos, tratarlos por igual y brindarles de manera ecuánime el afecto y la comprensión que ellos necesitan.
 El justo respeta y valora a los demás, da igual trato a todas las personas, hace comentarios positivos sobre otros… en fin, con su vida muestra cómo quiere ser tratado.
Amanda Oviedo