La violencia y la escuela
Cuando estoy al frente de un diario local miro la sección de sucesos y la sección de obituarios y me consigo en su mayoría jóvenes entre 10 y 17 años como personajes principales.
¿Qué hacemos con tanta violencia en Venezuela? ¿Comó podemos ayudar a bajar las cifras de violencia en las aulas de clases, en nuestro entorno y nuestra sociedad?
Podemos tener dos posiciones ante este problema que nos ahoga;
1.-Imponer una férrea disciplina escolar, construir cárceles para jóvenes y bajar la edad de penalización hasta la infancia, seguir decretando el pase de nivel por edad o por capricho de un decreto, decretar al Director de la escuela por su ideología o a dedo, seguir con el verbo amenazador y sembrando el temor para adormecer la conciencia de los profes con miedo para que sea igualitos a todos (calladitos), tener a un policía o un guardia en la escuela. o
2.- Devolver a la escuela su función pedagógica, para lo cual es condición que los alumnos puedan participar de una mesa familiar donde la comida sea sustentada por el salario regular del empleo de sus representantes, establecer de nuevo los concursos para tener a los más calificados en el sector público, establecer programas de capacitación a docentes sobre como evitar crear un delincuente, fundar desde el gobierno una cultura apoyada en valores, pero con el ejemplo de una familia que se proyecta a la sociedad con un vocabulario de respeto y cordial para todos, evitar y evitar el odio y la venganza y proponerlos como antivalores.
Las cifras oficiales dicen que tenemos un país sin analfabetos y con tasas buenas de escolarización sin embargo el sistema escolar está estallando hacia adentro, miles de alumnos se matriculan pero no terminan y los que terminan fracasan, la escuela se convirtió en comedor, centro asistencial, político y solucionador de problemas infinitos y la labor pedagógica en las zonas pobres se ve fuertemente deteriorada. Ahora más que nunca en las zonas mas humildes la cuestión de la calidad está deteriorada no alcanza a transmitir los saberes básicos.
La pobreza en todos los sentidos es la peor violencia. Lucha con tu amor y vocación.