Día del maestro, por Fernando Silva



EL MAESTRO VENEZOLANO
Desde que ha habido Escuela, hay maestros en Venezuela, no como los tiempos han exigido, pero en nuestra larga marcha histórica, ha habido hombres y mujeres que han emprendido la compleja labor de liderizar la formación de niños, jóvenes y adultos venezolanos. El maestro ha cumplido una función esencial en la sociedad venezolana. Desde los tiempos coloniales ha contribuido a formar la conciencia, identidad y personalidad del venezolano, para bien o para mal, a favor o en contra de la sociedad. Desde el cura, sacerdote o misionero de la época colonial, que apoyaron a construir las bases culturales de la futura nacionalidad venezolana, pasando por el maestro Republicano del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, -que como decía el Ministro de Instrucción Pública Samuel Darío Maldonado (1909) tuvo tan delicado magisterio como un empleo de sinecura-, hasta llegar a los tiempos de la Venezuela postgomecista, cuando comienza a conformarse el educador profesional con vocación de luchador social, con conciencia política, participativo y reconocido agente intelectual, que se integrará al proceso de modernización y desarrollo del país, asumiendo los roles que le asigna la sociedad y el Estado, llegando a ser desde un funcionario público o un técnico de la enseñanza; sin que por ello haya dejado de luchar por constituirse en un verdadero constructor de una nueva sociedad.
El maestro tradicional, desligado y no reconocido de la sociedad, comienza a ser una fuerza político-gremial en los últimos años del Régimen Gomecista, cuando por primera vez conforman la Sociedad Venezolana de Maestros de Instrucción Primaria (1932); para continuar y consolidarse con la fundación de la Federación Venezolana de Maestros (1936), bajo el liderazgo de Miguel Suniaga, Luís Beltrán Prieto Figueroa, Luís Padrino, y otros notables de la vanguardia magisterial venezolana, que convergieron desde la capital y todas las regiones del país integrando desde entonces un movimiento de carácter nacional.
En reconocimiento a su papel histórico y de consagración a su figura, el Gobierno del General Medina Angarita (1941 – 1945), decreta el 13 de enero de 1945 la celebración del Día del Maestro el 15 de enero, como un homenaje permanente a los educadores venezolanos. Se celebró hasta cuando la última dictadura militar que hemos padecido, en su política de reescribir la historia, la sustituyó en 1952 por el 29 de noviembre, natalicio de Andrés Bello. La Democracia, instaurada a partir del 23 de enero de 1958, después del derrocamiento del dictador General Marcos Pérez Jiménez (1953-1958), reestablece como Día del Maestro el 15 de Enero, por ser la fecha de nacimiento del movimiento magisterial organizado, desde ese entonces se ha convertido hasta nuestros días en una fuerza fundamental de la transformación pedagógica, profesional y gremial del maestro venezolano.
En esta ocasión histórica de comienzos del siglo XXI, cuando el magisterio está mermado en su unidad histórica, en su reconocimiento social y profesional, es oportuno rememorar la figura del maestro venezolano, representado en un maestro colonial como Simón Rodríguez, Guillermo Pelgrom, maestro de los primeros tiempos de la vida republicana como José Maria Vargas, Feliciano Montenegro Colón, Julio Castro, Mariano Blanco, entro otros; y maestros del siglo XX, entre ellos Rómulo Gallegos, Luís Beltrán Prieto Figueroa, y particularmente, a maestros y maestras de nuestra Escuela, aunque no tienen la sonoridad nacional de los anteriores, han cumplido una notoria labor en la formación de valores y generaciones de educadores y de venezolanos que han pasado por la Escuela de Educación de la Universidad Central de Venezuela: Pedro Felipe Ledesma, Feijoo Colomine, Ramón Daniel Medina, Gustavo Adolfo Ruiz, Enrique Vázquez Fermín, Federico Montenegro, y otros mas…
Fernando Silva. Jefe del Departamento de Historia y Teorías de la Educación. Recibido por correo e. de Ramón Uzcátegui el 16-01-2010 y tomado de www.luisbravoj.blogspot.com

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