Recta final de la Ley Orgànica de Educación
Lo primero que se puede decir es que este proyecto está muy por debajo del ya aprobado en primera discusión en lo que concierne a la noción de educación popular que desarrolla la Constitución de 1999. Por debajo en los procedimientos de aprobación que excluyen el consenso y, muy atrás, respecto al contenido pedagógico favorecedor de la sociedad que dibuja la *“mejor constitución del mundo”. *Es el proyecto, una suerte de salto atrás.
Tiene el proyecto de Ley demasiados adjetivos y pocos sustantivos respecto a la posibilidad de contar con un instrumento legal que fortalezca la inclusión educativa y desarrolle la autonomía de las instituciones, como se perfila en la constitución de 1999. Más que aclarar al respecto, el proyecto que está por fin en la calle, lo enreda. Sólo le da más poder a quien ya lo tiene: al gobierno central y sus burócratas. Este es un proyecto a la medida de una burocracia en funciones, que quiere eternizarse. Un proyecto de ley para institucionalizar una aristocracia pedagógica que quiere decidir plenamente sobre todo lo que concierne a la vida de laeducación.
Es un golpe de estado contra la sociedad, que favorece a la partedel Estado en manos de unos pocos. La superburocracia que controla el super-Estado-Docente. Todo el poder para los que mandan, mientras que las instituciones que son las que mayor responsabilidad tienen, quedan atrapadas entre la burocracia dominante y unos poderes comunitarios a imagen
y semejanza de las turbas oficialistas que reprimen los reclamos del pueblo.
Tiene el proyecto algunas cualidades. Es mejor la estructura ordenada en niveles y modalidades que la que propuso Acuña en el 2005.
Más coherente y más fácil de administrar, aunque no se esté de acuerdo en el regreso a etapas pasadas del sistema escolar venezolano. Consagra la educación media y ordena la inicial en dos etapas bien claras, cosa que mejora el estado actual de caos estructural de esos dos niveles. Eso sí declarar toda la educación superior como universitaria y dejar sin efecto las leyes vigentes, dejan en la estacada, instituciones de carreras cortas, títulos específicos y miles de alumnos que han apostado por la inclusión en el mercado de trabajo de la técnica y la tecnología.
Las peores noticias son para la autonomía universitaria y para las instituciones privadas. Se estrecha la gestión autónoma, pasando todo el poder a unos *Órganos Rectores* de la Educación Básica y Universitaria que lucen como superpoderes. También se entierra, por radical omisión, alfederalismo constitucional en sus posibles expresiones educacionales. No se hace referencia importante a la descentralización ni a la regionalización,todo queda en manos de los *Órganos rectores* del gobierno central. El ejecutivo decide todo.
Escrito por Luis Bravo memoriaeducativa@googlegroup.com