Educar: igualdad y equidad
Puede que educar sea dar o como corresponde a su etimologá, extraer, pero aprender requiere hacer. La educación en otras palabras, no depende sólo del profesor, sino también del alumno. Esto conduce a la conclusión inmediata de que igualdad de oportunidades, e igualdad de resultados no son compatibles.
La única manera de igualar los resultados sería recortar las oportunidades de quienes mas dispuestos estén a aprovecharlas.
El problema de la escuela no es, por tanto, inventar nuevos criterios ni nuevas leyes de justicia que oponer a los de la sociedad sino aplicar los que ésta considera legítimos. El profe puede como ciudadano apoyar cualquier cosa, pero como profesional (si los son) y como funcionario debe aplicar lo que la sociedad quiere. La escuela ha de ser un pequeño microcosmo de la convivencia ciudadana aunque sea dulcificado como corresponde a la menor edad de los ciudadanitos y evitando cualquier forma de exclusión, descalificación, estigma, y propiciar la pluralidad y la empatia con el contrario y la equidad debe tener un lugar importante en ella.
resumen del libro Educar en tiempos inciertos de Fernandez Enguita