Mi pequeño Homenaje

Del profesor Edgardo Lizardo, un homenaje a las profes y madres

Que a qué hora regresas, que si lávate las manos,
que no hagas ruido al masticar, que tienes que ordenar tu cuarto, que debes ser educado(a) con la gente, que tienes que avisarme dónde estás, que debes andar bien aseado(a), que no dejes la ropa regada, que debes hacer las tareas, que tienes que colaborar con las labores de la casa……..¡¡¡¿?
¡UFF! ¡Que cantaleta! . ¡Déjame Vivir!

-¡Hola Mi cielo, Dios me lo bendiga!, aquí está tu desayuno listo, como a ti te gusta. Tu ropa está planchada y aquí tienes para la merienda. Si se te hace tarde me llamas para irte a buscar o pedir un taxi.
¡Que bien!, esto si es felicidad.

Estuve triste y en ti conseguí el consuelo. Tenía una gran duda y con tus palabras me iluminaste. Estuve enfermo y pasaste días y noches enteras sin desprenderte de mi lado.
¿Cómo haces para hacerte tan importante?

Mamá, todo es tan complejo. No me culpes si no logro discernir tantos esfuerzos. Es que ustedes parecen hechas de pura fortaleza y mi mente no alcanza a entender tantas maravillas. ¿Serán cosas que Dios, o de la naturaleza?……
No sé cómo explicarlo

Sólo te voy a pedir que no cambies, no importa que me disguste con tus cantaletas. Tenerte a ti es lo más grande y maravilloso que poseo. Y aunque me beses y abraces delante de mis compañeros haciéndome sentir apenado(a) o ruborizado(a), no importa, me preocuparía que dejaras de hacerlo. Sé que por momentos me creo dueño(a) de la verdad y te salgo con una de mis tantas malcriadeces. Pero, definitivamente tú, siempre ganas.
Mamá, ¡te extraño!, no dejes de quererme

Y por último, debo confesarte algo: Siempre vas conmigo como un olor impregnado, ¿Será por eso que me parezco tanto a ti?. No sé, pero Dios me premió con tu presencia.
¡Que vivan todas las mamis del mundo!
(En especial, la mía)

Edgardo Lizardo

Valencia, 8 de mayo de 2009

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