El Orgullo escolar

Los grandes hombres de la humanidad, han dejado de lado su orgullo para poder comprender la grandeza de la vida, y aportar a la humanidad su ejemplo de vida.

Pero comó enseñamos a dejar de lado el orgullo, muy fácil, practícando ejercicios de Humildad.

Entendiendo la humildad como el de estar consciente de nuestras virtudes o fortalezas, nuestras debilidades y contemplarlos en su justa dimensión. El humilde no es pobre, a veces se confunde con la “clase humilde” o también con debilidad, pero es todo lo contrario es estar contentos con quiénes y cómo somos y en paz con el resto del mundo.

Es raro que una persona humilde se ofenda, no te debe molestar un comentario ofensivo y eso no puede dañar el estado normal de vida, es la persona quién siente su orgullo lastimado.

En el aula de clase no debemos comparar, cada alumno es un ser humano único e irrepetible. Enseñemos a pedir perdón y de reconocer cuando se han equivocado, los profes debemos ser los primeros en mostrar este ejercicio.

Explicar la frase: A palabras necias, oídos sordos.

Enséñales a no presumir y amar a sus compañeros como son.

Poco a poco cambiaremos a nuestros alumnos y ayudaremos a un mejor futuro, evitando tanta violencia generada por el complejo de inferioridad por el orgullo mal llevado de los presumidos.

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