Aunque la familia continua desempeñando un papel importante, la influencia de las tecnologías de información es cada vez mayor. Mientras que estas ganan gran prestigio, la escuela pierde relevancia social y cultural y su identidad se desdibuja en medio de una amplia oferta de productos con el consiguiente ensanchamiento de la brecha de la educación formal y la informal.
A pesar de que vemos que la tecnología va cambiando, muchos ámbitos de nuestro entorno (nuestras casas, carros, las oficinas) difícilmente esta nos ha servido para cambiar el discurso sobre la enseñanza. En efecto raramente la tecnología se ha integrado en la estructura del método educativo, en lo que hay que enseñar y como hacerlo.
La tecnología no ha entrado en la educación formal y cuando lo ha hecho, ha sido tímidamente sin alterar la esencia de los procesos tradicionales. Se impone una reflexión sobre el para qué, ante ese cambio social y culturalmente relevante en el que las nuevas tecnologías y medios de comunicación social ocupan un papel fundamental, la escuela permanece inamovible.
Los profesores deben empezar a plantearse el papel de las tecnologías de la información en los procesos curriculares. Asimismo, deben estar dispuestos a redefinir sus roles docentes, lo que siempre supone un riesgo que es inevitable correr. La tecnología puede colaborar activamente en los procesos de cambio generados en el propio sistema educativo.
Fuente: Ing. Nelson Pérez

Este articulo fue publicado
en Thursday, November 20th, 2008 a las 12:36 am y fue etiquetado bajo la categoria: actualidad, tecnologia.
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