Desde Bogota, nos comenta de la Universidad Pedagógica
La situación pasa de castaño a oscuro y va más allá de una simple situación de orden público, ante la costumbre de los estudiantes de universidades públicas de hacer disturbio por todo. No. La cosa es más grave.
En una de esas “tradicionales” manifestaciones, una papa explosiva impactó contra una de las sedes administrativas de la UniversidadPedagógica en Bógota, en la calle 72. Dentro del edificio, una mujer embarazada recibió la onda expansiva y perdió su bebe. Su vida no ha sido igual desde entonces. No sólo perdió su bebé, quedó en medio de un limbo del cual aún no se recupera.
Esta información fue confirmada a la Generación Invisible por una empleada de la Universidad, que prefiero no identificar, que también está en embarazo y que piensa renunciar a su trabajo, pues las “manifestaciones pacíficas” no le ofrecen seguridad a ella ni a su bebé que está por venir.
En buen momento el Gobierno nacional de Colombia toma medidas contra un mal endémico en el país como la violencia en los centros académicos. Las universidades deben ser espacios para cultivar la ciencia y la innovación, y no guaridas de delincuentes y resentidos sociales, que ven estos escenarios como catapultas del terrorismo.
Pero el Estado no sólo debe tomar acciones coercitivas. También debe pensar en cómo controlar la infiltración de los grupos armados ilegales y asegurarse de las calidades personales de los jóvenes que ingresan a los centros de educación superior públicos, con exámenes de selección que vaya más allá de sus conocimientos, sino que también incluya requisitos como el certificado judicial y antecedentes disciplinarios de los colegios de los que provienen.
Fortalecer la educación superior, no sólo en sus currículos sino también en las calidades de las personas, es un aporte a erradicar la violencia en nuestra enferma sociedad. En eso el país aún no saca un 20.
Por Carlos Sanabría desde Bogota